viernes 2 de octubre de 2009
POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLITICOS CHILENOS FREDDY FUENTEVILLA Y MARCELO VILLARROEL
Concentramos en el Obelisco
Para marchar a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
ESCRITO PARA SER ENTREGADO EN LA SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS:
EXIGIMOS LA INTERVENCIÓN DE LA SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN PARA DETENER LOS ATROPELLOS Y ATAQUES CONTRA LOS PRESOS POLÍTICOS FREDDY FUENTEVILLA Y MARCELO VILLARROEL.
NO A LA EXPULSIÓN DEL PAÍS E INMEDIATA LIBERTAD PARA AMBOS MILITANTES POLÍTICOS.
Desde marzo de 2008 se encuentran detenidos en nuestro país dos militantes chilenos, Freddy Fuentevilla y Marcelo Villarroel. Actualmente, ambos se encuentran en la Unidad número 11 de Neuquén.
Desde el momento de su detención han sido sometidos a recurrentes castigos con ensañamiento por parte de personal del Servicio Penitenciario neuquino, institución que ya fue denunciada por organismos locales por maltratos y torturas contra la población carcelaria.
En los últimos meses las represalias han crecido, tanto hacia los compañeros detenidos como con quienes se solidarizan y los visitan. La responsabilidad de estos hechos de violación a los derechos humanos es tanto del Servicio Penitenciario como de la policía local.
Por estos motivos, exigimos que los derechos individuales de Freddy Fuentevilla y Marcelo Villarroel sean respetados y su integridad física y psíquica sea resguardada.
Para ello, es necesaria la intervención inmediata de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación ante las autoridades provinciales de Neuquén, para garantizar el resguardo de ambos militantes presos.
En ese sentido, y con el fin de mejorar las insoportables condiciones de detención que sufren los nombrados, es que exigimos:
-Que ambos sean alojados en un mismo pabellón;
-El fin de los permanentes traslados a que son sometidos con absoluta discrecionalidad;
-El cese de las persecuciones, acosos, atropellos y arbitrariedades a que son sometidos todos aquellos y aquellas que se acercan a visitarlos (interrogatorios, maltratos, requisas brutales, detenciones, intimidaciones);
-Que se autoricen visitas de organismos de Derechos Humanos de la misma forma en que se concretan para los presos por razones políticas que se encuentran detenidos en Buenos Aires y otros puntos del país.
Los puntos arriba mencionados son de absoluta competencia de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, toda vez que entre sus objetivos, según está explicitado en la propia página web oficial de esa Secretaría, está “Intervenir en la observación activa, el seguimiento y la denuncia de casos y situaciones relativos a los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, comunitarios y de incidencia colectiva, conjuntamente con los organismos nacionales, provinciales, municipales y organizaciones de la sociedad civil vinculados a esta temática”.
En otro párrafo del sitio web de esa dependencia, bajo el título “Política de Derechos Humanos”, se explicita que “Con el fin de promover un diálogo abierto y receptivo con la sociedad civil, la Secretaría de Derechos Humanos brinda asesoramiento, orientación y seguimiento a los reclamos de los ciudadanos. Asiste al Ministro de Justicia y Derechos Humanos en actividades de mediación en conflictos sociales en que estén comprometidos los derechos humanos individuales y colectivos”.
Estamos convencidos de que la situación de Freddy Fuentevilla y Marcelo Villarroel se encuadra totalmente en los párrafos citados como Objetivos y Política de Derechos Humanos por parte de la Secretaría que encabeza el doctor Eduardo Luis Duhalde, y por lo tanto reclamamos su urgente intervención para detener los atropellos, injusticias y ataques contra los militantes políticos mencionados.
Sin perjuicio de lo expuesto, reiteramos que esa Secretaría intervenga también en las gestiones necesarias para impedir la expulsión del país de Freddy Fuentevilla y Marcelo Villarroel, y su inmediata puesta en libertad, toda vez que una expulsión los colocaría a merced de tribunales militares de Chile y de jueces que ya ha prejuzgado y condenado a ambos por hechos no probados y sin sustento. Leer más...
domingo 23 de agosto de 2009
Doble poder: un desafío pendiente
Porque consideramos que la construcción de doble poder es una tarea fundamental de las organizaciones revolucionarias y el pueblo en lucha; afirmamos que el estudio, investigación, sistematización y generalización del poder popular es materia pendiente entre los que luchamos por la construcción de una sociedad nueva.
A los fines de erigir algunos lineamientos para el ejercicio del doble poder, este artículo retomará las definiciones dadas, en distintas épocas históricas, por quienes a través de su acción consecuente han elaborado herramientas teóricas que nos permiten aproximarnos a su complejidad. Recorreremos entonces enseñanzas de grandes revolucionarios como Lenin, Trosky, Guevara y Santucho.
Según las definiciones dadas por Lenin en Las Tesis de Abril, la dualidad de poderes consistía en que:
“Junto al Gobierno Provisional, de la burguesía, se había formado otro gobierno, débil aún, embrionario, pero existente sin duda alguna y en vías de desarrollo: los Soviets de diputados obreros y soldados” y cuyo carácter político consistía en ser ““una dictadura revolucionaria”, es decir, un poder que se apoya directamente en la conquista revolucionaria, en la iniciativa directa de las masas desde abajo y no en la ley promulgada por el poder centralizado del Estado” y cuyos rasgos fundamentales definió en estos términos:
1) “la fuente de poder no estaba en una ley, previamente discutida y aprobada por el Parlamento, sino en la iniciativa directa de las masas populares desde abajo y en cada lugar, en la conquista directa del poder (…) 2) la sustitución de la policía y el ejército como instituciones apartadas del pueblo y contrapuestas a él por el armamento directo de todo el pueblo (…) el propio pueblo en armas. 3) los funcionarios y la burocracia son sustituidos también por el poder directo del pueblo o al menos sometidos a un control especial, se transforman en simples mandatarios (…)”
Esta definición simple pero cabal nos permite aproximarnos a algunas cuestiones centrales respecto de la importancia estratégica de la construcción y generalización del doble poder.
Para ello es necesario realizar una primera distinción, aquella que establece las particularidades y diferencias entre situación revolucionaria y crisis revolucionaria.
Siguiendo a Lenin en “La Bancarrota de la II Internacional”, los principales síntomas distintivos de una situación revolucionaria son tres:
1) “Cuando hay una crisis entre las clases altas, una crisis en la política de la clase dominante, que abre una hendidura por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas”. Es decir “que los de arriba no puedan vivir como hasta entonces”.
2) Que sea período de agudización de los sufrimientos y necesidades de las clases oprimidas
3) Que por lo anterior se intensifique la actividad de las masas, “las cuales en tiempos pacíficos se dejan expoliar sin quejas, pero que en tiempos agitados son compelidas, tanto por todas las circunstancias de la crisis como por las mismas “clases altas”, a la acción histórica independiente”
Estas condiciones son clasificadas por Lenin como las condiciones “objetivas”. Sostiene, a su vez, que “la revolución no se produce en cualquier situación revolucionaria”, sino que estos cambios deben necesariamente ser acompañados por un cambio subjetivo. Se refiere con esto a “la habilidad de la clase revolucionaria para realizar acciones revolucionarias de masas suficientemente fuertes como para destruir (o dislocar) el viejo gobierno, que jamás, ni siquiera en épocas de crisis “caerá” si no se lo “hace caer”.
Es decir, la apertura de una crisis revolucionaria está directamente relacionada con la existencia de condiciones subjetivas en la clase revolucionaria que, a través de los organismos de acción y gobierno que se han dado las masas, desarrolla e impulsa la acción política independiente con el claro objetivo de derrocar al poder dominante.
En otras palabras la acción de las masas explotadas, combinada dialécticamente con la orientación de su vanguardia política y, disputando, en este doble proceso, de manera ofensiva el poder a la clase dominante.
¿Y cómo es posible que las masas explotadas desarrollen su acción política de manera independiente de los explotadores? ¿Es acaso posible que las clases explotadas enfrenten el poder del estado burgués de manera espontánea de un día hacia otro, o es la disputa del poder tarea “exclusiva” de las organizaciones revolucionarias de vanguardia?
Nosotros creemos que no.
Estamos convencidos de que los procesos de construcción y acumulación de poder revolucionario son posibles en tanto aceptemos la dialéctica inherente a todo proceso histórico, elemento que integra las leyes de desarrollo desigual y combinado de la historia, tal cual las concibiera Trosky.
En este sentido es de gran importancia distinguir, como lo hiciera Lenin en el párrafo más arriba citado, a la clase revolucionaria de lo que llama “acciones revolucionarias de masas”.
Para ello debemos diferenciar clase revolucionaria de lo que Lenin llama “clases oprimidas” en general en “La Bancarrota…”.
En momentos de situación revolucionaria la categoría “clases oprimidas” incluye también a la clase potencialmente revolucionaria. Decimos potencialmente, en tanto no se ha desarrollado aún el cambio subjetivo necesario, lo que configuraría ya el comienzo de una crisis revolucionaria. Es decir, las condiciones subjetivas son fundamentales para destruir el viejo gobierno en la etapa de crisis. Tal cual las definiera la Segunda Declaración de la Habana, en la que se sustenta el Che:
“las condiciones subjetivas de cada país, es decir el factor conciencia, organización , dirección, puede acelerar o retrasar la revolución, según su mayor o menor grado de desarrollo; pero tarde o temprano en cada época histórica, cuando las condiciones objetivas maduran la conciencia se adquiere, la organización se logra, la dirección surge y la revolución se produce”.
Necesidad para lograr la toma del poder de integrar y combinar la acción política de la clase revolucionaria con la acción histórica independiente de las “masas explotadas”. Para lograr este desarrollo y combinación es de fundamental importancia la existencia de organizaciones políticas que puedan contener a la vez que integrar la iniciativa de los distintos sectores en cuestión.
Nosotros afirmamos que la clase revolucionaria debe organizarse en herramientas políticas que se planteen directa y concientemente el problema del poder, capaces de elaborar y desarrollar la estrategia político-militar necesaria para el derrocamiento del sistema capitalista. Sin embargo, aunque la clase revolucionaria estuviera solidamente organizada en organizaciones revolucionarias; si su acción no esta combinada y enraizada en las masas oprimidas, aliadas estratégicas del sujeto revolucionario, caerá en el aislamiento y en la derrota. Una vanguardia política que no logre combinar el accionar de las herramientas mas avanzadas técnicamente, con la acción directa e independiente de las masas explotadas otorgándole una dirección revolucionaria, abriéndole el camino al poder, está destinada a fracasar.
Es de fundamental importancia integrar en la estrategia revolucionaria la necesidad de catalizar las acciones de las masas explotadas. Como señaláramos en nuestro número anterior: “La vanguardia no flota en el aire como algo aislado y separado, sino que se nutre y avanza a través de la lucha de masas; forma parte del pueblo como su expresión mas avanzada. Existe una estrecha unidad dialéctica entre la vanguardia y el pueblo explotado” E.B. Nº1
La historia de la lucha de clases nos muestra la existencia de la vanguardia. El desarrollo de la conciencia política no es lineal y homogéneo sino que es un proceso en permanente reformulación, con avances y retrocesos que va integrando, a medida que transcurre y en caso de que la dirección sea la correcta, a distintos sectores oprimidos en distintos momentos de la lucha revolucionaria.
Esta “disparidad” en el desarrollo de la conciencia revolucionaria hace que el tipo de organización capaz de integrar a la lucha política a las masas explotadas sea también dispar. Organizaciones de masas y organizaciones de vanguardia, tal es la distinción que pretendemos remarcar y que configura la esencia del doble poder y de la revolución socialista.
Estas masas explotadas deben a su vez desarrollarse como sujeto conciente del proceso revolucionario elevando su capacidad de confrontación y autogobierno, construyendo organismos revolucionarios que configuren una nueva institucionalidad que dispute poder al estado burgués.
Es necesario que las masas se den sus propias formas de organización y lucha contra el régimen de explotación, que construyan organismos basados en su propia iniciativa política independiente del estado burgués. Vale aclarar que estas formas organizativas no surgirán de la imaginación creadora de ningún intelectual ni de algún obrero iluminado. Las formas de lucha y organización de las masas explotadas son también un producto histórico, fruto de la acumulación y memoria histórica de los pueblos explotados. Es responsabilidad de las organizaciones revolucionarias identificar y generalizar tanto los métodos de lucha utilizados por las masas explotadas como sus formas organizativas. Las clases oprimidas en momentos de crisis revolucionaria tienden a agruparse en organismos de masas basados por lo general en su iniciativa directa. En el caso de Rusia fueron los Soviets; en el proceso de Paris, la Comuna, etc.
En la Argentina del 2001 el método asambleario logró nuclear a amplios sectores de la población, tanto a la pequeña burguesía porteña como a los desocupados de los barrios pobres, aunque con características diferenciadas en cada caso. Fue justamente “La falta de organizaciones revolucionarias que permitieran dotar al movimiento espontáneo de la necesaria unidad en la acción directa contra las instituciones del estado y el debate ideológico al interior de esa unidad, así como la falta de ofensiva teórica y de formación ideológica de la masa que garantizara el desarrollo de conciencia de clase y la construcción de una estrategia de poder en las masas, lo que permitió a las burguesías nativas reestructurar su gobernabilidad.” (RG. 20 Diciembre 2008).
¿Qué es entonces lo que distingue a estas herramientas? En principio podemos afirmar que el nivel de conciencia alcanzado por quienes las integran. Defendemos la tesis de que la herramienta política que logre catalizar y direccionar la acción de las clases explotadas no puede ser una herramienta de masas. Es necesario que en ella se integren los mejores entre los buenos, los luchadores mas avanzados que estén dispuestos a dar su vida en los momentos mas cruentos de la lucha revolucionaria y a entregar su propia historia futura a la construcción de la sociedad socialista y al Hombre Nuevo.
¿Implica esto que las masas en etapas de menor desarrollo de la conciencia revolucionaria, aquellas masas aún no cabalmente integradas al proyecto revolucionario de toma del poder, queden excluidas de los procesos históricos siendo pasivos rebaños de las organizaciones de vanguardia? Fantasmas que agitan las organizaciones reformistas. Claro que no.
El pueblo explotado no le teme a la lucha, hace años que viene resistiendo la masacre capitalista reinventándose a sí mismo y a sus organizaciones. Son aquellos revolucionarios de café o dirigentes obreros de póster los que, por temor a perder sus propias comodidades burguesas, frenan toda paso hacia delante en la conciencia y capacidad de confrontación de la clase explotada. Pero no nos detengamos en ellos, serán arrastrados como papel por los vientos de la historia o derrotados junto con los representantes del capital explotador.
En nuestro número anterior le damos importancia estratégica a la construcción de una fuerza social revolucionaria, fuerza social con conciencia anticapitalista capaz de ser motor de los procesos revolucionarios elevando su capacidad de autodefensa frente al ataque de las instituciones represivas del enemigo, impulsando y garantizando la construcción de una nueva institucionalidad como embrión de la futura sociedad socialista.
Por supuesto que la dualidad de poderes en tanto tal, sólo se constituye en etapas avanzadas de la lucha revolucionaria, específicamente durante la crisis revolucionaria. Sin embargo es necesario durante la situación revolucionaria misma, cuando aún no están completamente desarrolladas las condiciones subjetivas, propiciar la creación de poder revolucionario a través de organismos de poder local.
En palabras de Santucho:
“Pongamos un ejemplo. En una fábrica grande se inicia una lucha reivindicativa o antiburocrática, que enseguida choca no sólo con la empresa y la burocracia sindical, sino también con la policía, con el Ministerio de Trabajo, en una palabra con el gobierno burgués y sus fuerzas represivas. El sindicato o comisión interna que dirige la lucha, moviliza a todos los trabajadores, gana un primer conflicto y amplia su fuerza. Si esa lucha se mantiene ahí, inevitablemente tendera a debilitarse porque como es aislada, el enemigo puede combatirla pacientemente. Después de un tiempo, en el curso del cual se dan nuevas movilizaciones, la "santa alianza" enemiga (empresa, burocracia, fuerzas represivas y gobierno) lanza su contraofensiva y mucha s veces la vanguardia obrera, influida por el espontaneísmo, el populismo, el reformismo, o simplemente por falta de orientación política, es derrotada por no animarse a luchar, a veces, o por dar una batalla desesperada. En cambio, actuando correctamente, en el caso que damos como ejemplo hipotético, el sindicato o Comisión interna clasista, al hacer conciencia de la situación revolucionaria que vivimos, comprenderá que el eje de sus esfuerzos debe dirigirse a acumular fuerzas. De esa manera, ante el primer triunfo, se preocupara inmediatamente para tomar los demás problemas de la población, acercarse a las organizaciones villeras y barriales, a otros sindicatos y comisiones internas, y fundamentalmente participara y alentara a los activistas a participar en la construcción de las fuerzas revolucionarias (…) Constituir órganos abiertos de poder local no puede ser un hecho aislado ni espontáneo. El enemigo en cuanto tenga conocimiento de que en un barrio, en una localidad o una ciudad el pueblo se ha organizado por sí solo y comienza a resolver a su manera los problemas de la producción, de la salud, de la educación, de la seguridad pública, de la justicia, etc., lanzará con furor todas las fuerzas armadas de que pueda disponer con la salvaje intención de ahogar en sangre ese intento de soberanía. Por ello el surgimiento del poder local debe ser resultado de un proceso general, nacional, donde aquí y allá, en el norte y en el sur, en el este y en el oeste, comiencen a constituirse organismos de poder popular comiencen las masas a tomar la responsabilidad de gobernar su zona.” Poder Burgués Poder Revolucionario. M.R. Santucho
Aquí radica la potencia del doble poder. La fuerza organizada de las masas en sus nuevas instituciones oponiéndose a los embates del enemigo, direccionadas y acompañadas por la clase revolucionaria y sus organizaciones de vanguardia.
Es la extensión y generalización del poder revolucionario lo que dinamiza el pasaje de una situación a una crisis revolucionaria.
Siguiendo a Trosky:
“El régimen de la dualidad de poderes sólo surge allí donde chocan de modo irreconocible las dos clases; sólo puede darse, por tanto, en épocas revolucionarias, y constituye, además, uno de sus rasgos fundamentales.
La mecánica política de la revolución consiste en el paso del poder de una a otra clase. La transformación violenta se efectúa generalmente en un lapso de tiempo muy corto. Pero no hay ninguna clase histórica que pase de la situación de subordinada a la de dominadora súbitamente, de la noche a la mañana, aunque esta noche sea la de la revolución. Es necesario que ya en la víspera ocupe una situación de extraordinaria independencia con respecto a la clase oficialmente dominante; más aún, es preciso que en ella se concentren las esperanzas de las clases y de las capas intermedias, descontentas con lo existente, pero incapaces de desempeñar un papel propio. La preparación histórica de la revolución conduce, en el período prerrevolucionario, a una situación en la cual la clase llamada a implantar el nuevo sistema social, si bien no es aún dueña del país, reúne de hecho en sus manos una parte considerable del poder del Estado, mientras que el aparato oficial de este último sigue aún en manos de sus antiguos detentadores. De aquí arranca la dualidad de poderes de toda revolución.” Cap XI. Historia de la Revolución Rusa.
Finalmente en este pasaje a una situación de crisis revolucionaria en donde irrumpe la existencia del poder dual se afianzan y generalizan las nuevas instituciones revolucionarias, aquellas instituciones que han logrado organizar las masas en su camino hacia la toma del poder. Gérmenes del doble poder primero, plataforma de desarrollo de la nueva institucionalidad revolucionaria después, los organismos de poder local deben contener desde su constitución una perspectiva de poder revolucionario. Y aún triunfante el proceso revolucionario a nivel nacional, es necesario desarrollar el internacionalismo proletario que empuja a toda revolución socialista a comprometerse solidariamente en toda lucha contra la explotación de la burguesía. Así el doble poder debe desarrollarse inclusive más allá de toda frontera nacional burguesa para torcer el brazo al capital en una contienda mundial que nos permita construir una sociedad sin clases.
Como sostenía el Che:
“El revolucionario, motor ideológico de la Revolución dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene mas fin que la muerte, a menos que la construcción se logre en escala mundial. Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas mas apremiantes se ven realizadas a escala local y se olvida el internacionalismo proletario, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo proletario es un deber pero también una necesidad revolucionaria. Así educamos a nuestro pueblo”. Ernesto Che Guevara. El socialismo y el Hombre en Cuba..
viernes 17 de julio de 2009
AMERICA LATINA
En este escenario de crisis mundial, abordar la coyuntura latinoamericana desde una perspectiva revolucionaria es una tarea compleja que requiere esfuerzo. Debemos intentar por lo menos a grandes rasgos clarificar las relaciones de producción y de fuerza que se desarrollan actualmente en nuestro continente.
CRISIS ECONÓMICA
Como sosteníamos en nuestro anterior número la crisis actual tiene la particularidad de golpear las puertas de los países industriales centrales. Es ahí donde se manifestaron las contradicciones del sistema y se agudizó la polarización social.
En el marco del sistema mundial capitalista, los países dependientes no son ajenos a esta situación y también reciben los golpes. Pero la dependencia no se expresa en forma lineal como si habría que calcar los problemas que enfrentan los yanquis o los europeos para entender nuestra situación.
América Latina viene soportando crisis de forma crónica y sistemática, debido a su dependencia estructural en el mercado capitalista mundial, que desde los años 80 se manifiesta en la aplicación de las políticas neoliberales, desde México hasta Argentina, con la destrucción del precario parque productivo construido después de los años 30, la extensión del desempleo, la rebaja de los salarios y el corrimiento del Estado a atender las necesidades básicas de la población. Las burguesías regionales se adecuaron a los requerimientos de los centros imperialistas de acuerdo a los cuales la región está condenada a producir y exportar bienes primarios y manufacturas de segunda clase e importar bienes industriales de tecnología superior. Esto es lo que hace que las burguesías latinoamericanas sean dependientes e incapaces estructuralmente de desarrollar las fuerzas productivas y emanciparse nacionalmente del imperialismo, por el rol productico específico que ocupan en el sistema capitalista mundial, arrastrando a las masas latinoamericanas al hambre y la miseria.
Es en este contexto en el que la crisis global repercute en América Latina, que tiene que soportar la crisis imperialista de sobreproducción de mercancías, relacionada con la baja de salarios que el capitalismo le impuso a los trabajadores durante las últimas décadas neoliberales. El ejemplo más palpable de esto se ve en la industria del automóvil, como en Argentina y en México. Esto sucede porque las multinacionales se encuentran en una etapa de reorganización mundial de sus unidades productivas, que funcionan de manera integrada, aprovechando las condiciones favorables de extracción de plusvalor de los pueblos oprimidos.
A su vez, el impacto de la crisis que más van a recibir los países del continente latinoamericano tiene que ver con la acentuada caída de los precios de las materias primas. Estamos atravesando un cambio de tendencia, en el sentido que se revierten los grandes volúmenes de exportación de los últimos años, lo cual genera una disminución en el Producto Bruto Interno, recesión y decrecimiento económico.
La región se ve sometida a una reducción del crecimiento del Producto Bruto Interno que está en boca de cualquier economista burgués, en toda la región se contraerá un 1,9% en el 2009. Argentina va hacia un 2% negativo, Brasil -0,8%, México a menos de 3% y Chile a un crecimiento cero, o menor. América Central y el Caribe, altamente integrados en la economía de EEUU y mundial, están experimentando con toda la fuerza la depresión mundial, con tasas altísimas de desempleo derivadas del hundimiento del sector turístico, la demanda decreciente de materias primas y un descenso de los ingresos por remesas de sus trabajadores en el extranjero. Se estima que la tasa de desocupiación que en el 2008 fue de 7,5%, en el 2009 aumente al 9%.
El rumbo de la crisis se juega de forma decisiva en Brasil, dado que el peso económico y político que tiene en el continente es contundente, de hecho los teóricos marxistas de la dependencia se refieren a Brasil como el país sub-imperialista de la región. A pesar del bajo crecimiento de los últimos años, las empresas transnacionales de origen brasilero se han consolidado en toda la región. Se apoderaron del 50% de la principal actividad económica uruguaya (industria de la carne), capturaron varias firmas estratégicas de Argentina (especialmente Pecom y Loma Negra) y ya manejan el 95% de la soja exportada desde Paraguay. A principios de la década, Petrobrás se apropió del 45% del gas, el 39% del petrolero y de toda refinación de Bolivia. En Perú dos conglomerados brasileños controlan el grueso de las minas de zinc y fosfato. En Ecuador gestionan varios yacimientos estratégicos y administran los principales proyectos de obra pública. Mediante la financiación estatal, arcas nutridas por la extracción petrolera, minera, energética e industrial, se vienen sustentando las multinacionales brasileras. Su principal núcleo -Petrobrás, Gerdau, VM, Oderbrecht, Friboi, Marfrig, Vale- opera con elevados niveles de internacionalización. El principal proyecto de estas firmas es un conjunto de autopistas e hidrovías programados en el IIRSA, que apunta a explotar los gigantescos recursos naturales de la región.
Actualmente Brasil está atravesando una fuerte recesión debido a la caída de sus exportaciones y de su producción industrial. Las cifras de desempleo son impresionantes. Recordemos que para los primeros meses del 2009 ya había 100 mil trabajadores más en las calles en San Pablo.
LOS POSICIONAMIENTOS DE LA BURGUESÍA EN LA LUCHA DE CLASES
La conflictividad social que se agudiza con la crisis obliga a las clases dominantes mundiales a combinar las herramientas de dominación y darse tácticas localizadas, siempre orientadas a disciplinar la fuerza de trabajo superexplotada y el saqueo de los recursos estratégicos.
La relación de fuerzas en el continente es bastante heterogénea. El mapa latinoamericano presenta una combinación variada de mecanismos para que el imperialismo salga lo mejor parado de la crisis. El sistema capitalista apunta a lograr una estabilidad que construya consenso en los movimientos sociales utilizando a los gobiernos de centro-izquierda en determinados países. A su vez refuerza la presencia de un amplio operativo militar desplegado en todo el continente y concentrado en gobiernos reaccionarios y altamente represivos, especialmente en los países en que las organizaciones revolucionarias y los movimientos sociales estén dispuestos a confrontar materialmente.
Frente a la necesidad de las clases dominantes de lograr la estabilidad en la región como sustento para perpetuar la dominación y el saqueo imperialista, los mecanismos utilizados son lo suficientemente sofisticados como para “permitir” fisuras y amenazas a la hegemonía yanqui. Esto implica la desigual distribución de los gobiernos que actualmente administran los Estados nacionales latinoamericanos. Hagamos un repaso histórico.
Arrancado el 2000, se desencadenaron levantamientos populares que llegaron incluso a voltear gobiernos, condensando la lucha y organización de los movimientos sociales de toda la década anterior. En el 2001 en Argentina, en el 2001, 2003 y 2005 en Ecuador, en el 2003 y 2005 en Bolivia, en el 2002 en Venezuela. No fue uniforme ese proceso en términos de radicalización. Tengamos en cuenta que en ese período asume Uribe en Colombia, Lula gira cada vez más hacia políticas neoliberales, así como en Chile la Concertación de centro-izquierda mantiene la continuidad del gobierno “socialista” neoliberal de Lagos, México y América Central con gobiernos derechistas.
Estas rebeliones y grandes movilizaciones de masas a nivel regional que surgieron alrededor del año 2000, así como el frustrado intento de implementar el ALCA en términos continentales, derrotado formalmente en la Cumbre de Mar del Plata del 2005, obligaron a que la burguesía reconfigure sus mecanismos de dominación y se de nuevas herramientas para intervenir políticamente en la región (G20 y UNASUR son la sedimentación de esos procesos). En varios países latinoamericanos se produjo un flujo de gobiernos de centro-izquierda con discursos progresistas, que iniciaron un proceso de recomposición hegemónica, logrando la institucionalidad y la cooptación de los movimientos sociales, apropiándose formalmente de banderas históricas del campo popular. Esta hábil estrategia dejó a contrapié a la mayoría de las organizaciones políticas y sociales latinoamericanas. América Latina en los últimos tiempos se sumergió en un dinamismo en el cual las rebeliones de los pueblos en las calles se desplazaron hacia la institucionalidad de centro-izquierda.
La cabal demostración del rol histórico que vienen a cumplir estos gobiernos populistas y sus limitaciones se expresa en el hecho de que en estos años de recomposición política de la institucionalidad burguesa, el sector exportador alcanzó un gran nivel de crecimiento económico en toda la región. Tengamos en cuenta que los gobiernos de centro-izquierda, que asumieron en estos últimos tiempos, favorecieron claramente el modelo capitalista agro-minero exportador sin el cual no es posible subvencionar la débil industria latinoamericana y favorecer mediante subvenciones, rebajas fiscales y salarios más altos a la pequeña burguesía profesional. Esto claramente afecta a la clase trabajadora y al pueblo pobre en su conjunto. Paradójicamente, el sector social en el cual se apoyan electoralmente estos gobiernos “populistas”.
Actualmente estamos frente a un resurgir de la reacción. Este resurgimiento está relacionado con el agotamiento del proyecto populista frente al escenario de crisis mundial. Los beneficios del desarrollo anterior estuvieron enteramente dirigidos hacia las grandes empresas multinacionales y sus socios locales, junto a las instituciones financieras y comerciales, que influyen directamente en los gobiernos regionales. Son las elites agro-mineras, con base social en la clase media empresarial y profesional, y en los campesinos medios, las que se beneficiaron de las políticas de los gobiernos de centro-izquierda de estos últimos tiempos.
En el marco de crisis mundial comienza a tocar fondo el modelo conciliador de otorgar algunas reivindicaciones mínimas simbólicas o materiales a los sectores populares, combinado con la garantía de desarrollo económico del sector primario de la minería, la agricultura y la explotación de los recursos energéticos. El populismo se adecua a la nueva configuración de la burguesía para la región o es desplazado por la reedición aggiornada de los nuevos liberales estatistas.
LA HERRAMIENTA REGIONAL DEL POPULISMO AMERICANO: EL ALBA
Como sosteníamos, por un lado, se viene conformando un bloque progresista en la región que se escudó en la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA), donde con Chávez a la cabeza se vienen alineando los países con los gobiernos progresistas. Este bloque se posiciona contra la intención imperialista de imponer los Tratados de Libre Comercio (TLC) en la región y tiene un tono anti-imperialista, pseudo-industrialista, y plantea una integración que reivindica los recursos estratégicos para la región, tales como la agricultura, el petróleo y otros combustibles, el agua, etc. Este posicionamiento tiene que ver con un giro que se viene dando a nivel mundial donde se acentúa nuevamente el papel central de los Estados nacionales capitalistas. Esto se ve reflejado en las recientes nacionalizaciones que se vienen dando. El caso de Venezuela es el más pronunciado, con la petrolera estatal Pdvsa que recientemente nacionalizó más de 60 empresas de servicios de la industria petrolera, o el ejemplo de Techint, que causó tanto temor a los sectores de la burguesía dependiente más atados al imperialismo.
Los gobiernos que conforman el ALBA (Venezuela, Bolivia, Dominicana, Honduras, Nicaragua, en cierto modo Ecuador y el caso particular de Cuba) se caracterizan por un matiz más progresista y popular que lo que puede ser las otras administraciones centroizquierdistas (tales como la de Tabaré Vazquez en Uruguay, Cristina en Argentina, Lula en Brazil y Bachelet en Chile).
Los principios del ALBA se pronuncian teóricamente en contra del capital trasnacional, se definen por un intercambio solidario y anuncian reformas populares y sociales. Por ejemplo esto se plasma en la promoción de nuevas Constituciones, en un terreno de movilización y confrontación política fuerte. Así como en la actitud de los presidentes de Venezuela y Bolivia frente a la masacre de Gaza al romper relaciones con el Estado de Israel. También el ALBA ha buscado contrarrestar el estancamiento que impuso Brasil al proyecto de Banco Sur y al sistema monetario latinoamericano (SUCRE). La alianza entre Correa, Evo y Chávez se viene profundizando, lo que le da impulso al ALBA en el continente, como el triunfo electoral del Farabundo Martí en El Salvador. Los discursos están dirigidos a “radicalizar y profundizar nuestra revolución ciudadana” o a impulsar el “socialismo del siglo XXI”. El sustento político material se sostiene en la defensa de las nacionalizaciones y le dan al Estado un papel estratégico.
Ahora bien, habría que ver hasta qué punto el ALBA tiene una capacidad real de llevar adelante una integración regional anti-imperialista. Nosotros pensamos que las mismas limitaciones que tienen los gobiernos nacionales populistas se expresan en esta herramienta, sobretodo en el marco de una crisis capitalista de largo aliento, donde el imperialismo necesita agudizar la explotación y extracción de plusvalía. La alianza de clases en la que asumen esos gobiernos es una característica que tiene mucho peso a la hora de evaluar sus perspectivas. Esto es así por la incapacidad estructural que tienen las burguesías latinoamericanas dependientes de llevar a cabo procesos de emancipación nacional y continental, debido al lugar que ocupan en el mercado mundial.
Sin embargo el ALBA tiene un papel importante en la correlación de fuerzas del continente que no hay que menospreciar. El problema es que frente a una agudización de la lucha de clases no tiene una perspectiva revolucionaria. La integración regional demandada por el ALBA tiene que ver con la mayor integración en el mercado mundial que experimenta la región y con el reacomodo de la burguesía mundial, donde el proteccionismo estatal surge como respuesta a la crisis capitalista. En los países más representativos del proyecto bolivariano, Bolivia, Ecuador y Venezuela, se refleja este punto. Los Estados nacionales latinoamericanos se sostienen en una estructura de clases que se mantiene intacta.
La principal dirección del comercio latinoamericano es hacia los centros dinámicos del comercio mundial.
En el caso de Colombia y Perú la dirección es grosera en la ejecución de acuerdos bilaterales de libre comercio con los Estados Unidos. Pero el resto de los países tiene la misma dirección. La mayor parte de los flujos comerciales de Venezuela van para afuera, EEUU, Asia y Rusia.
El gobierno del MAS, con Evo Morales y García Linera a la cabeza no llevó adelante la nacionalización de la energía y otros recursos primarios, traicionando a los movimientos sociales e indígenas que le posibilitaron la victoria electoral. Simplemente llevaron adelante un aumento en los impuestos. Ejemplo de la entrega al imperialismo es el acuerdo con la multinacional india Jindal para explotar una de las tres principales minas de hierro y magnesio de América Latina, en la cordillera de Mutún. Acuerdos semejantes se han realizado con todas las empresas multinacionales con presencia en Bolivia. La lista de multinacionales extractoras extranjeras con influencia dominante en la economía boliviana incluye a Petrobras (Brasil), Repsol (España), Transredes (Enron-Shell), Jindal (India), Total (Francia), British Gas, Apex Silver (EE UU), Sumitomo (Japón), Ashmore (Gran Bretaña), British Petroleum y docenas de otras empresas importantes, que siguieron ganando miles de millones de dólares entre 2006 y 2008. En total 42 multinacionales extranjeras dominan las industrias del gas y el petróleo bolivianos. Con la agricultura la situación es parecida. Lejísimos estamos de una reforma agraria. En Bolivia 100 familias son propietarias de 25 millones de hectáreas de la tierra más fértil.
En Ecuador, en términos de cambio estructural, Correa no tiene ningún plan para nacionalizar compañías de petróleo extranjeras. Lo que implementó fue un impuesto de tasas elevadas que debe aportar cerca de 800 millones de dólares al tesoro gubernamental. De esa manera, los beneficios que recibe el gobierno de Ecuador, al tener el 46,2% de propiedad estatal sobre la industria petrolera, le permiten un margen de maniobra frente a los EEUU. Sin embargo, los intermediarios petroleros privados y los contratistas e importadores de gas relacionados controlan 9,5 mil millones de dólares de los 13,5 mil millones dólares en réditos de petróleo.
Tengamos en cuenta que el ALBA no es sólo una instancia de integración económica de los gobiernos latinoamericanos, sino que tiene su correlato político tanto a nivel superestructural como “por abajo”, es decir que ha construido su propia base social en las distintas y variadas expresiones de los movimientos sociales del 2005 para acá. La última instancia que condensó eso fue el Foro Social de Belem de este año, donde se expresó la “autodeterminación de los pueblos” como eje articulador. Ahí participaron cinco Presidentes latinoamericanos y una numerosa cantidad de movimientos sociales. La fragmentación y la ausencia de una perspectiva revolucionaria son notables. Más allá de lo genuino de muchos de los movimientos que participaron, sin contar las ONGs y fundaciones truchas. El problema tiene que ver con la espontaneidad que reina en el continente y la ausencia de una dirección política que se plantee el problema del poder revolucionario. Lo que hace que muchos movimientos sigan, hace ya más de 8 años, siendo presas de la agenda del enemigo de clase.
LA INTEGRACION IMPERIALISTA
De lo que se trata para el imperialismo es de intentar establecer el tipo de integración regional que se va a dar frente a la crisis y la necesidad de mantener la “estabilidad” en la región, lo que implica ponerle un freno a la lucha de clases, incluso pagando el costo político que haga falta.
En ese sentido podemos ver como se expresa la correlación de fuerza en el UNASUR, donde participan prácticamente todos los países de América del Sur, lanzado formalmente como tal en el 2008 en Brasilia y fomentado enérgicamente por Lula da Silva, quien no casualmente inauguró aquel primer encuentro diciendo: “América del Sur unida moverá el tablero del poder en el mundo”. No es casual esa frase si la entendemos en el contexto de la crisis mundial que se avecina y las posibles fisuras en la hegemonía unipolar norteamericana, teniendo en cuenta el lugar que puede cumplir el llamado BRIC en ese escenario.
En un momento en el que se abren grietas en la hegemonía mundial norteamericana y existe una posible reconfiguración en un panorama mundial multipolar, el lugar que ocupen los países latinoamericanos es decisivo. En este punto las relaciones internacionales de la clase dominante brasilera van por ese camino. Nos referimos a su participación en el bloque del BRIC (sigla de los países que lo conforman) junto a Rusia, India y China; todos países emergentes y con un desarrollo capitalista tal, que les otorga un lugar privilegiado en el mercado mundial.
Por eso pensamos que el peso político y productivo de Brasil, y también de Argentina, debe ser considerado seriamente, teniendo en cuenta los esfuerzos de integración del MERCOSUR. Ambos países vienen insistiendo con la necesidad de llevar a cabo una integración regional. Los dos gobiernos vienen implementando una salida concreta frente a la crisis que claramente favorece a las burguesías a través de políticas de subvención estatal, como los 50.000 millones de dólares que el Tesoro brasilero puso a favor de los banqueros y los bancos públicos ya anunciaron que absorberán las pérdidas de las entidades privadas; lo mismo en Argentina con las subvenciones a las empresas como General Motors.
En ese sentido la política predominante va a presentar ciertas tensiones. Por un lado tenemos al proceso Venezolano encabezando el ALBA. Las tensiones entre las clases dominantes latinoamericanas existen y se agudizan, como la protesta de la burguesía argentina para que Venezuela no entre en el MERCOSUR por las políticas de nacionalización. Por el otro, la potencia brasilera que viene implementando una política neoliberal a rajatabla. Desde el 2004 Brasil lidera las fuerzas de ocupación que reemplazaron a los marines en Haití. Garantiza allí una política neoliberal, que agrava la tragedia de hambre, pobreza y emigración, utilizando los métodos policiales que ensayó en las favelas. Esas acciones han facilitado el ingreso de las firmas brasileñas al Caribe. De hecho viene incrementando su desarrollo militar con tecnología francesa, con la construcción de submarinos, aviones y helicópteros destinados a custodiar los intereses de sus grandes corporaciones. Lula es un claro continuador de Fernando Cardoso, profundizó la privatización de los bancos, las tierras, los fondos de seguro social, etc. Sus ministros más importantes son miembros de empresas multinacionales o banqueros; los salarios de los trabajadores permanecieron congelados durante todos estos años y fue el sector exportador agro-minero y energético el único beneficiado. No podemos desconocer que en Brasil hay 4 millones y medio de trabajadores rurales sin tierra. Las cifras nos marcan más de 80 millones de brasileños pobres en zonas rurales y urbanos, mientras que sólo 20 empresarios cuentan con más de 46 mil millones de dólares. Estas políticas de hambre y miseria son teñidas con medidas populistas clientelistas, que le garantizan una fuerte base electoral, tales como los subsidios de 30 dólares al mes para más de 10 millones de familias. En este oscuro panorama hay que prestarle atención al Movimiento Sin Tierra. Si bien comenzaron apoyando la opción electoral del PT, hoy se encuentran de la otra vereda y se trata de un movimiento auténtico de masas, capaz de juntar 17.000 delegados. La capacidad que tenga la dirección política del MST de superar el límite de la reivindicación de la reforma agraria, unirse con el movimiento obrero de las grandes ciudades y de colocarse como una opción revolucionaria a nivel nacional puede significar un avance para la lucha de los pueblos latinoamericanos. No es simple ese camino y presenta numerosas contradicciones. La construcción política propia del movimiento social puede dejarse arrastrar como base de maniobra para el ALBA y perder de vista la necesidad de una estrategia política de poder.
Como vemos las clases dominantes latinoamericanas tienen la mira en darle una salida capitalista a la crisis. Para eso deben combinar varios mecanismos de dominación a nivel regional. Ya mencionamos la necesidad que tienen de generar consenso y “respetar” a los regímenes más progresistas. Esto porque el imperialismo necesita estabilidad regional que se dirija al mercado mundial. La Cumbre de las Américas última, llevada a cabo en Trinidad y Tobago, refleja esa situación. Allí Obama se mostró atento en escuchar los problemas de los países latinoamericanos, incluso con críticas a la intromisión yanqui, y se comprometió a tratar de llegar a una solución. Sin embargo, al mismo tiempo no se llegó a ningún acuerdo. Eso muestra las tensiones propias de la crisis que genera fisuras en las clases dominantes. De hecho el bloque del ALBA se negó a firmar la declaración final de la Cumbre de las Américas porque no toca el tema de la crisis económica global capitalista; así como la exclusión de Cuba, cuestión que en los meses que siguieron a la cumbre se encaminó a favor de la posición del ALBA en tanto que la OEA votó su readmisión. Al mismo tiempo, existe la intención por parte de EEUU de acercarse más a Venezuela, hecho que tensiona la preocupación yanqui por las relaciones de Venezuela con países que están en la lista de “terrorismo” como Irán.
CONTRAINSURGENCIA Y AVANCE DE LA REACCIÓN
Pero la pata imperialista fundamental que es lo que mantiene a raya a estos gobiernos tiene que ver con el despliegue de fuerza político militar del imperialismo. Directamente se manifiesta en los gobiernos híbridos, en las repúblicas parlamentarias altamente represivas, la democracia burguesa sostenido por los escuadrones de la muerte. El ejemplo de Colombia es paradigmático. Acá el gobierno está en manos de la extrema derecha sostenida en un movimiento de clase media urbana y la represión y la tortura sobre los trabajadores de las ciudades y el terror estatal en las zonas rurales. Uribe que ya lleva dos triunfos electorales cuenta con una relación de fuerza favorable, llevando la política neoliberal más extrema sumisa al TLC con Estados Unidos, destruyó las organizaciones sindicales y sociales y aumentó las fuerzas armadas a más de 250 mil miembros. Las Fuerzas Militares actuando conjuntamente con los paramilitares han desplazado a más de 4 millones de personas, desaparecido a más de 25 mil personas y 5 millones de refugiados políticos. En los últimos 5 años han asesinado a más de 1.800 indígenas y 2.570 sindicalistas. Las empresas multinacionales sustentan este plan siniestro, utilizando incluso a los paramilitares para disciplinar la fuerza de trabajo y para arrasar con pueblos enteros como en Sierra Nevada donde se construyó la represa sobre el río Bessote y en Córdoba que asesinaron a más de 3000 personas para levantar la represa de Urrá. Algunas de las empresas que utilizan los métodos paramilitares y los financian son: Coca-Cola, Carbones del Caribe, Brasilia, Copetran, Cafeteros de la Sierra Nevada, Bancol, Drumond, Hyundai, Corcel, Caribbean Resort, etc.
Los Estados Unidos vienen desarrollando un plan militar estratégico para latinoamericana. El punto de partida para eso es el Plan Colombia, donde ya invirtieron más de 10 mil millones de dólares en los últimos 6 años. La militarización de Colombia tiene una razón de ser que tiene que ver con la correlación de fuerzas que ahí existe. Hace más de 50 años que vienen desarrollándose los movimientos armados sin poder ser derrotados y que cuentan con zonas liberadas y de gran influencia. La lucha de clases en Colombia se encuentra agudizada y tiene que ver con la presencia de organizaciones armadas como las FARC y el ELN, que vienen siendo demonizadas por la prensa mundial. Respecto del ELN lo que más bien se viene haciendo es un operativo de cerco mediático y de aislamiento; mientras que a las FARC se las ha acusado de narcoterroristas y demás calificativos. Eso viene posibilitando la intervención directa de los yanquis con la aprobación del vigente Plan Colombia para eliminar a las “narcoguerrillas” y luchar por la “Democracia”, consistente en asesores yanquis, paramilitares, tecnología militar, agrotóxicos, etc.
Lo que tiene de fondo este Plan se trasluce fácilmente: está pensado geoestratégicamente para mantener la hegemonía en toda la región y garantizar el saqueo de los recursos con un interés particular en la biodiversidad de la Amazonía. De alguna manera es la fuerza militar que acompaña los tratados de libre comercio y garantiza la impresionante acumulación del capital militar-industrial imperialista.
Las características específicas del Plan Colombia son alertadoras para las organizaciones revolucionarias y hay que darle el marco continental necesario.
Esto es así ya que tiene que ver con la estrategia que está utilizando el Comando Sur del Departamento de Defensa de EEUU a cargo de América Latina, con sede en Florida, para imponerse militarmente en nuestro continente.
En América Latina hay muchas instalaciones militares yanquis. Estas forman parte de un despliegue mundial donde cuentan con más de 1000 bases militares. En esta parte del globo se asentaron sobretodo sobre la región andina y se reconocen oficialmente: 17 sitios con instalaciones de radar principalmente Colombia y Perú; 4 bases miliares, llamadas Centros Operativos de Avanzada en Ecuador, El Salvador, Aruba y Curazao; la base de “Tres Esquinas” en Colombia juega un papel fundamental en la implementación del Plan Colombia; la base Puerto Buchanan en Puerto Rico; 2 bases militares: Guantánamo en Cuba y Toso Cano/Palmerola en Honduras; el envío de la IV flota a las costas latinoamericanas, que cuenta con catorce buques de guerra, trece fragatas misileras y un crucero de la marina norteamericana.
A su vez el Pentágono presentó al Congreso, el 7 de mayo, un presupuesto de 46 millones de dólares para el desarrollo de una nueva base militar en Palanquero, Colombia. La justificación oficial sostiene que el Departamento de Defensa busca "una serie de arreglos de acceso para operaciones de contingencia, logística y entrenamiento en América Central y del Sur." Tengamos en cuenta que el presupuesto del Plan Colombia este año se vio reducido a 508 millones de dólares. Pero el recorte viene por el lado de la disminución de la fumigación con agrotóxicos y se hace especial hincapié en mejorar los equipos de contrainsurgencia.
Otro ejemplo es el de Paraguay, donde se vienen haciendo ejercicios militares de Estados Unidos. Esto tiene que ver con el apoyo de la Embajada norteamericana al gobierno de Lugo y la entrega de 420 mil dólares para realizar Ejercicios Militares Conjuntos en el territorio. El revestimiento que utilizan es el de Colaboración Diplomática y se plantea monitorear directamente a los movimientos sociales a través de un Plan de atención en salud, donde participan el Ejercito Nacional de Paraguay, funcionarios de la embajada o militares de civil, además de efectivos de la DEA de civil.
La posibilidad de llevar a cabo la guerra antinarcóticos tiene que ver con el desarrollo del capital financiero, que facilitó la proliferación del narcocapitalismo, de la economía corrupta y criminal, subterránea, que mueve cada día más millones de dólares, que se lavan y blanquean en los grandes bancos y corporaciones monopólicas, que se fusionan estrechamente con el tráfico de armas. De hecho sectores crecientes de las burguesías amazónicas y andinas fueron aceptando esta salida lumpen-dependiente del narcocapitalismo.
De hecho, estamos frente a un avance de la derecha en la región que opera a través de distintos mecanismos. Si miramos las realidades sociales tal como se vienen dando en los últimos años en América Latina, vemos que estamos frente a un avance de los sectores más reaccionarios, que vienen demostrando una gran capacidad de movilización y respuesta frente a las medidas más populares que realizan los gobiernos centroizquierdistas. Últimamente vimos la expresión violenta de bloques políticos con manifestaciones de masas organizadas por las grandes empresas, las elites agro-mineras y un gran número de la clase media urbana del sector privado y de profesionales. Esto se da en un contexto en el que los movimientos populares y rurales se encuentran en un retroceso en tanto expresión de las políticas de cooptación de los gobiernos progresistas. El caso extremo es el de Haití, país que se encuentra militarizado y con la presencia del ejército de ocupación de las Naciones Unidas, liderado nada más y nada menos que por las fuerzas militares de los regímenes de centro-izquierda de América Latina: Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina.
En Bolivia a finales de junio de 2008, la derecha controlaba plenamente los gobiernos en 5 provincias, celebró y ganó referéndum en 4 provincias, dominaba las calles y plazas mediante organizaciones cívicas agresivas, perpetraba ataques violentos periódicos sobre las asambleas de indígenas y sindicatos, y tenía el poder de convocar huelgas generales efectivas y cierres patronales que paralizaban la economía. La derecha opera con un apoyo fuerte del imperialismo y con estructuras bien desarrolladas. El papel que cumplen las ONGs en ese sentido tiene una lógica sumamente perversa. Hace poco fue detectado un grupo de paramiltares compuesto por ex-carapintadas argentinos, cuyo sustento material era la financiación por parte de Human Rights Foundation-Bolivia, creada en el 2007 y que coopera a su vez con UnoAmérica (Unión de Organizaciones Democráticas de América), otro nucleamiento de ONGs que con un lenguaje democrático conservador se declara enemigo de todos los gobiernos centro-izquierdistas y se dedica a financiar acciones paramilitares en toda la región. Otro ejemplo de este tipo de accionar es la USAID (Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos) que ya lleva invertidos más de 97 millones de dólares para desestabilizar al gobierno del MAS y se dedica a penetrar en las comunidades a través del entrenamiento de infiltrados, intervenir en los procesos electorales e inventar un marco democrático y de diálogo para favorecer a los prefectos fascistas.
En Argentina el año pasado presenciamos el avance de las patronales agrarias, en tanto expresión del sector más reaccionario de la burguesía. Con métodos de confrontación directa como los cortes de ruta, los empresarios rurales lograron hegemonizar un bloque social contando con la simpatía de las clases medias urbanas. Este bloque social empieza a tener expresiones políticas concretas en los Macri y De Narváez que cuentan con gobiernos locales.
En Venezuela la derecha viene remontando el revés que sufrió en el 2002 y cuenta con una capacidad real de confrontación que va desde una red de ONGs bien organizadas hasta amplias movilizaciones de masas, con fuerte presencia en los movimientos estudiantiles dominados por las elites.
En Ecuador a principios del 2008 se movilizaron 200 mil personas contra la Asamblea Constituyente. A su vez, la presencia paramilitar yanqui y colombiana usó el territorio ecuatoriano como base de operaciones para bombardear un campamento de las FARC en zona fronteriza, asesinando a Raúl Reyes.
Recientemente nos enfrentamos a ejemplos claros de la intensificación de los métodos represivos en el continente: la masacre de Bagua en Peru y el golpe de Honduras.
En Perú el gobierno aprista de Alan García reprimió ferozmente una protesta de pueblos indígenas contra el saqueo de las riquezas naturales llevado adelante por las multinacionales capitalistas, saqueo avalado por decretos legislativos impulsados por el APRA. Los indígenas Awajum-Huambisa se encontraban cortando el camino a Bagua reclamando sus tierras y protestando contra la destrucción de la biodiversidad amazónica impulsada por las empresas petroleras. Las fuerzas represivas iniciaron un desalojo violento con armamento sofisticado, produciendo decenas de muertos, el numero no es claro debido a los métodos de terror utilizados por el aparato represivo estatal y al encubrimiento de la prensa burguesa. Lo claro es que el pueblo salió a combatir y respondió causándo más de 20 bajas de policías.
El acccionar del gobierno peruano tiene que ver con el Tratado de Libre Comercio como fiel sirviente del imperialismo yanqui. De hecho, una de las exigencias de Washington para poner en marcha el TLC que entó en vigencia el 1 de febrero fue que la IV Flota pueda utilizar libremente los puertos de El Callao en Lima y de Salaverry. Simultáneamente el gobierno aprista también ha dispuesto el ingreso de militares norteamericanos armados para misiones de “entrenamiento táctico en el campo” y de “apoyo informativo”. También García ha ordenado la realización de operaciones militares junto con Colombia en julio de este año. No es casual que justamente Alan García sea quién defienda y reciba en territorio peruano a los responsables de la masacre de Pando en Bolivia del año pasado.
El mes pasado asistimos a un golpe de Estado en Honduras, impulsado por las corporaciones económicas, en clara confrontación con las mayorías populares. El imperialismo yanqui se encuentra detrás de este golpe, más allá de las declaraciones del presidente Obama o de los encuentros diplomáticos, responde fielmente a sus intereses, al cual responden los militares hondureños, históricamente entrenados por los yanquis para servir a la contrainsurgencia en toda la región. El golpe en Honduras muestra el contenido burgués de los gobiernos populistas de la región. Si bien es cierto que el presidente depuesto Zelaya expresaba el ala más moderada dentro del ALBA. Ya lleva varias semanas coqueteando con su reingreso a Honduras desde los países vecinos, mientras el pueblo sale a resistir a las calles y es violentamente reprimido, con muertos, heridos y presos.
Los gobiernos latinoamericanos utilizaron las instancias regionales para desacreditar el golpe. El UNASUR deslegitimó el actual gobierno de Michelletti y se declaró en contra, aislando a Honduras con el resto del continente. Actualmente siguen y se agudizan los enfrentamientos al interior de Honduras, mientras los gobiernos populistas muestran su incapacidad para revertir el avance reaccionario del imperialimo en el continente. El golpe muestra un panorama complejo a nivel latinoamericano como posible advertencia para aquellos que estén dispuestos a pasar más allá de la raya imperialista.
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SIGAMOS CONSTRUYENDO ORGANIZACION REVOLUCIONARIA
Frente a la crisis, la situación latinoamericana tiene perspectivas de agudizarse. El avance de la derecha está latente y se manifiesta de formas concretas. Pero no creemos que la relación de fuerzas esté servida en bandeja para que las clases dominantes incrementen los niveles de opresión y explotación sin que los pueblos se rebelen y salgan a luchar. La represión a nivel continental no les resulta gratuita, y se encuentran en muchos casos con que el pueblo está decidido a la confrontación. En ese marco los presidentes bolivarianos vienen siendo incapaces de dar respuesta al imperialismo, a pesar incluso de ciertas fisuras como la expulsión por parte de Correa de la Base militar norteamericana de Manta acompañada de un discurso anti-imperialista. El ALBA de alguna manera le resulta útil al centro imperialista en tanto que reproduce las relaciones estructurales del capitalismo dependiente. Esto expresa los límites de los gobiernos progresistas y su imposibilidad de contener en el tiempo al lucha de clases, lo que hace resurgir la conflictividad social.
La crisis capitalista pone sobre la mesa los límites de los gobiernos populistas para contener la lucha de clases, en un marco en el que se viene dando un avance por parte de la reacción.
Pero este avance se da en una relación de fuerzas muy particular, donde el reflujo de los 90 fue quebrado apenas entrado el milenio y donde los pueblos contamos con una acumulación histórica de lucha y resistencia reciente. En ese sentido debemos poner todos nuestros esfuerzos en desarrollar un arco clasista que permita que las luchas populares se direccionen hacia una alternativa revolucionaria, recuperando y legitimando los métodos de lucha de nuestra pueblo. En ese camino debemos disputar con cualquier intento de frente popular policlasista, que no hacen más que hacerle el juego a la reacción y esquivar la confrontación con el enemigo de clase, canalizando las luchas populares hacia vías institucionales, entregandolas a la artillería del enemigo.
La coyuntura nos impone seguir profundizando en la construcción de organizaciones políticas revolucionarias, capaces de realizar acciones de vanguardia que muestren una opción de poder concreta a las masas y legitimen y direccionen la violencia revolucionaria.
La desproporción de fuerzas respecto del enemigo de clase es muy grande, tampoco contamos con una experiencia revolucionaria cercana triunfante. Pero no debemos intimidarnos. Por el contrario, debemos fortalecer nuestras organizaciones y formarnos como cuadros revolucionarios para estar a la altura de las circunstancias. Esto requiere no dejarse llevar por el espontaneísmo economicista y construir herramientas capaces de impulsar la lucha polítca que nos permitan seguir acumulando. La capacidad que tengamos los revolucionarios de desarrollar acciones de vanguardia va a ser decisiva. Por eso, debemos empezar a recuperar la vocación de poder y de ofensiva trazando un hilo de unidad con las luchas históricas de la clase trabajadora y el pueblo.
jueves 16 de julio de 2009
FUERA LIEBERMAN, LUCHEMOS CONTRA EL SIONISMO
miércoles 1 de julio de 2009
POR LA RUPTURA Y AISLAMIENTO ABSOLUTO DE LA DICTADURA HONDUREÑA
Es conocida la historia antigua y reciente de esas Fuerzas Armadas que sirvieron y sirven a la burguesía local, quien a su vez ha sido y es un peón de la política exterior de los Estados Unidos, sin cuyo consentimiento no hubiese ser posible cometer semejante atentado.
Basta recordar en ese sentido, el papel de portaaviones terrestre que jugaron los militares de Honduras y las clases poderosas a las que aquellos representaban, durante la década de los `80, cuando albergaron en su territorio, entrenaron y protegieron militarmente, y sostuvieron económicamente, a los mercenarios de la disuelta Guardia nacional y sus aliados, quienes desarrollaron una guerra terrorista contra el gobierno nicaraguense encabezado por el FSLN.
Como antes, ahora la mano de los Estados Unidos está detrás de la barbarie.
Hoy es Honduras, mañana puede ser cualquier país del continente, incluyendo a Argentina. Por eso, exigimos el aislamiento absoluto y la ruptura de todo tipo de relaciones políticas, económicas, militares o culturales, con la dictadura recientemente instalada en Honduras, por parte del gobierno nacional.Asimismo, exigimos el más severo castigo a los responsables civiles y militares de este atropello que ya ha causado secuestros, asesinatos y represión indiscriminada contra el pueblo.
Desde la absoluta solidaridad con nuestros hermanos hondureños agredidos por el imperialismo y por la burguesía de su país y sus guardianes militares, exigimos:
TODOS A LA CANCILLERIA
martes 16 de junio de 2009
LAS ELECCIONES NO RESUELVEN LOS PROBLEMAS DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO
Cuando cada dos o cuatro años nos convocan a votar, vemos cómo sucesivamente pasan los distintos gobernanates: presidentes, gobernadores, diputados, senadores, intendentes, concejales y la situacion de los trabajadores y el pueblo sigue siendo de pobreza, subsistiendo día tras día entre la precarización laboral, la marginación y la exclusión social.
*Millones de pesos del pueblo tirados en las campañas
*Distintas maniobras y discursos para conseguir votos (como hoy el caso de las candidaturas testimoniales, la farandula con artistas devenidos en políticos o los represores como Patti que si gana... lo dejan salir de la cárcel!)
*La llamada oposición es parte de este circo, sumado a que no tienen ni tendrán propuestas para las soluciones de fondo que necesitamos
En consecuencia podemos decir que estamos en una democracia para los poderosos y los ricos ya que no hay justicia ni igualdad y, tal como están planteadas las elecciones, gane quien gane, siempre perdemos los trabajadores y el pueblo.
Si usted cree que todavía tiene que votar, no legitime a estos farsantes vote en blanco o anule.
Toda nuestra bronca se tiene que expresar como en el 2001, hartos de la podrida dirigencia política y la burocracia sindical.
en los barrios, las fábricas, las escuelas, las universidades a través de asambleas, piquetes, comités de fábrica, para resistir los constantes atropellos.
UNIDAD!
de los trabajadores y el pueblo contra el enemigo explotador
LUCHA!
para revertir esta situación y avanzar a la construcción de una nueva sociedad sin hambre, miseria ni explotación
LAS ELECCIONES LEGALIZAN LA VIOLENCIA SOBRE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO
¡NO A LA FARSA ELECTORAL!
lunes 15 de junio de 2009
DECLARACION DE LA COORDINADORA GUEVARISTA INTERNACIONALISTA
Que nuestros compañeros no están presos y perseguidos por “prepotencia ideológica”, ni por “terrorismo” o “antisemitismo”, sino por ser luchadores revolucionarios consecuentes y no someterse a las políticas de sumisión al imperialismo impulsadas por la partidocracia capitalista.
lunes 8 de junio de 2009
MARTES 9 DE JUNIO 10.30hs
CONCENTRAMOS EN EL OBELISCO PARA MARCHAR AL MINISTERIO DE JUSTICIA Y DEL INTERIOR
¡BASTA DE PERSECUSIÓN A LAS ORGANIZACIONES POPULARES!
¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA!
¡LIBERTAD YA! A LOS PRESOS POR LUCHAR! Leer más...
sábado 6 de junio de 2009
BASTA DE REPRESIÓN EN PERU
En Perú el gobierno asesino de Alan Garcia reprimió violentamente al pueblo indígena amazónico en su lucha contra la explotación de las riquezas petroleras.
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jueves 21 de mayo de 2009
LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS POR LUCHAR CONTRA EL ESTADO ASESINO DE ISRAEL
Desde Reconstrucción Guevarista nos solidarizamos con los presos políticos del F.A.R. por denunciar la masacre del pueblo palestino por parte del Estado asesino de Israel.
A esto se le agrega el hecho gravísimo producido ayer, cuando las fuerzas represivas allanaron un local y detuvieron a 10 compañeros más. Estos hechos de represión deben ser repudiados por todas las organizaciones sociales y políticas revolucionarias y significan un avance en la criminalización de la protesta por parte del Estado, y en particular de este Gobierno represor que actúa en coordinación con el genocida Estado de Israel.
Repudiamos la persecusión política e ideológica y el enorme operativo mediático que se está llevando contra los compañeros del FAR.

LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS POR LUCHAR!!!
FUERA EL SIONISMO DE AMERICA LATINA!!!!
POR EL TRIUNFO DE LA RESISTENCIA PALESTINA!!!

REPRODUCIMOS EL COMUNICADO DE PRENSA de CADeP:
En el día de ayer, en el marco de las actividades organizadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para conmemorar la creación del Estado de Israel, un grupo de militantes del F.A.R. (Frente de Acción Revolucionaria) fueron duramente reprimidos en momentos en que intentaban manifestarse en repudio a las políticas bélicas y las prácticas genocidas llevadas adelante por el Gobierno del Estado de Israel.Como resultado de dicha represión, cinco (5) manifestantes resultaron detenidos y a disposición del Juzgado Federal Nº 11 Sec. 21 a cargo del Dr. Claudio BONADIO, acusados de violar la ley antidiscriminatoria, entre otros cargos.Ante esta situación CADeP denuncia:Resulta realmente grotezco que desde el Gobierno Nacional, el de la Ciudad de Buenos Aires y la Embajada de Israel, se intente presentar estos hechos como actos "antijudíos", discriminatorios, segregacionistas o lisa y llanamente "terroristas". Asimismo es una dura ofensa contra los manifestantes detenidos.No hace falta demasiada lucidez para poder discernir entre una manifestación en repudio a las políticas bélicas llevadas adelante por el Gobierno del Estado de Israel y un acto segregacionista. De hecho sobran ejemplos de numerosos integrantes de la comunidad judeo - argentina que se han pronunciado públicamente en contra de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado de Israel en el conflicto de Medio Oriente. ¿A alguien se le podría ocurrir tildarlos de "antisemitas" o "terroristas"?Desde CADeP denunciamos esta campaña político - mediática que intenta desvirtuar la realidad de los hechos, al mismo tiempo que llamamos a todas las organizaciones de derechos humanos, políticas, sociales y culturales a sumarse al reclamo por la libertad de los cinco detenidos.El Dr. Martín Alderete, integrante de CADeP, será codefensor de los cinco compañeros, quienes serán indagados en el día de hoy a partir de las 14 hrs.Contacto: Dr. Martín
ALDERETE (15-5-499-2811)
CADeP (Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo)









